ROMPIENDO EL SILENCIO

PROYECTO EN PROCESO…

Rompiendo el silencio es un reportaje fotográfico sobre la lucha de mujeres indígeas en Guatemala por su territorio-cuerpo.

Mujeres mayas de Guatemala, autodenominadas Defensores del cuerpo-territorio, llevan a cabo procesos de sanación para curar y enfrentar juntas las diferentes violencias que han golpeado sus vidas.

Llevan a cabo sesiones de sanación con aceites, velas y flores, para cuidarse entre ellas, para escucharse y apoyar sin juzgar, conscientes de la violencia estructural patriarcal que sufren sólo por el hecho de ser mujeres. Hacen ofrendas y rituales de agradecimiento a la madre tierra, porque desde la cosmovisión maya no se entiende el ser humano sin vivir en armonía con la naturaleza, que no es percibida como una fuente de riqueza, sino como una oportunidad de vida. Las Defensoras sienten que cualquier agresión a la tierra donde viven, se refleja en dolor en sus cuerpos, de ahí que han creado el concepto cuerpo-territorio.

En los últimos años, las Defensoras han estado en primera línea de la lucha por su territorio contra las actividades de empresas transnacionales extractivas de recursos naturales, y el precio que han tenido que pagar por liderar la oposición comunitaria ha sido muy alto, con un marcado sesgo de género: asesinatos, criminalización política, así como violaciones y acoso sexual. Las Defensoras a menudo tuvieron que huir de sus casas, perseguidas, dejando familia, recuerdos y luchas. Con órdenes de búsqueda y captura injustificadas, huían sin saber cuándo podrían volver …

Cerca de la frontera con México, en Santa Cruz Barillas, después de años de resistencia indígena, la empresa hidroeléctrica de capital español ECONER hizo oficial el cierre de sus actividades. La tensión política disminuyó y las Defensoras pudieron empezar a retornar a sus casas y poco a poco a recobrar su vida cotidiana. Retornaron con sus familias, y retornaron al activismo. Actualmente emiten programas de radio semanales desde donde continúan hablando de derechos sociales y de los derechos de las mujeres, organizan charlas, promueven sesiones de sanación para mujeres indígenas supervivientes de la violencia por la lucha por su territorio, o bien por la violencia machista que se vive en las distancias cortas, en su casa, a sus comunidades.

Las Defensoras saben que en la cosmogonía maya todo está conectado, que no pueden luchar por preservar su territorio sin luchar para preservar sus cuerpos. Las Defensoras han roto el silencio. Luchan por un cuerpo-territorio libre de violencias.