Vivir en Palestina es resistir diariamente en un entorno hostil, altamente militarizado, con graves limitaciones para la movilidad de personas, para el desarrollo económico y político. Sin embargo, la población palestina resiste.

En este contexto, mujeres palestinas desarrollan distintas estrategias no solo de desarrollo sino también de transformación social.

Mostramos tres estrategias diferentes, una basada en la lucha política, otra en la económica, y la última en la resistencia geográfica:

Mujeres capacitándose en liderazgo para tener voz propia en los Consejos Locales de sus propios municipios. La legislación palestina obliga a tener un 20% de mujeres en los Consejos Locales, pero a menudo las opiniones de las mujeres no son tenidas en cuenta, por el mero hecho de ser mujer.

Mujeres que se organizan en cooperativas para generar ingresos económicos, asumiendo a menudo un nuevo rol familiar a falta de los ingresos económicos de sus maridos, muchos en paro o incluso encarcelados. Lanzan iniciativas como la producción y comercialización de mermeladas; cátering de comida tradicional palestina servida a domicilio; fábrica de jabón de aceite de oliva

Mujeres que resisten sólo con su mera permanencia y existencia en enclaves que los colonos judíos quieren controlar, como es la ciudad vieja de Hebrón o enclaves estratégicos como las colinas. Estas mujeres reciben un acoso diario para que dejen sus casas, como cortes en el suministramiento de agua o luz, y agresiones físicas.

Ante una situación enquistada y que mucha población palestina vive con desesperanza, queremos dar voz a quien lucha a través de su resistencia, con dignidad y determinación.