La Floresta, un pueblecito a pocos kilómetros de Barcelona, es todavía un territorio indomable, salvaje, caótico y que se reinventa en formas de vida alternativas.

Situado en un entorno natural único, ha atraído personas con ganas de vivir lejos de formas más convencionales. encontramos condensadas iniciativas basadas en la solidaridad, la autogestión y la comunidad. En este reportaje hemos reflejado pequeñas historias interconectadas: la recuperación de huertos y venta de su producción en un terreno ocupado en el centro del pueblo; la producción de pan artesanal y venta directa a las vecinas y vecinos; la puesta en marcha de las Naves del Arte, una antigua granja de gallinas que hoy aloja más de una docena de artistas de diferentes disciplinas. Sin olvidar la plaza del pueblo, donde todo el mundo se encuentra, se reúne o manifiesta, y dónde encontramos las imágenes más sorprendentes.