DEFENSORAS

Las Defensoras defienden el territorio, su identidad indígena y la igualdad entre géneros.

En Guatemala y Honduras, mujeres indígenas mayas, lencas y garífunas, se plantan contra la entrada de empresas transnacionales. Y lo hacen con una agenda propia, con una visión integradora de la lucha contra las diferentes violencias que las golpean.

En algunos casos han conseguido victorias y proyectos hidroeléctricos están en la cuerda floja o han tenido que abandonar sus actividades, algunos con capital español, como la constructora española ACS de Florentino Pérez.

Pero el precio que tienen que pagar las Defensoras es muy alto: asesinatos, violaciones y criminalización, como el caso emblemático de la lideresa lenca Berta Cáceres, asesinada el 2016.

Tal y como ellas dicen, luchan por el cuerpo-territorio. Y lo hacen desde la dignidad.


Ciudad de Santa Eulalia (Guatemala)

Uno de los epicentros de la resistencia indígena contra las actividades de empresas hidroeléctricas y mineras, a la que castigan con diferentes estrategias como son los cortes de luz en las zonas en resistencia, más presencia militar y criminalización de líderes y lideresas comunitarias.

Reyna Mateo, asesinaron a su marido y sobre ella se emitió una orden de búsqueda y captura (Guatemala).

En el 2013, el marido de Reyna Mateo, del cantón San Miguelito de Santa Eulalia, fue secuestrado, torturado y asesinado por coordinar la respuesta de las comunidades afectadas del proyecto de la Hidroeléctrica Santa Eulalia. A partir de ese momento, a ella se le emitió una orden de búsqueda y captura y tuvo que huir de su comunidad. La orden no tenía ningún tipo de fundamento legal, como ocurre con casi todas las órdenes de captura de líderes y lideresas comunitarias, y el año pasado, después de mucha lucha, se la retiraron. Hoy en día, las actividades de la hidroeléctrica y la minera están paradas, pero no han abandonado el territorio, pues siguen teniendo la licencia de explotación.

Hermelinda Simón, Directora de la Asociación de Mujeres Aq’abal, sobre la que han pesado varias órdenes de búsqueda y captura (Guatemala).

Hermelinda escogió ir a un lugar sagrado en la cosmovisión maya, el salto de agua de Santa Eulalia, donde hizo una ofrenda con flores. Sobre ella han pesado varias órdenes de búsqueda y captura a partir de 2012, ya que es la representante legal de la asociación Mujeres Aq’abal, organización muy activa contra las violencias que sufren las mujeres. Decidió tomar parte de los procesos de defensa del territorio indígena ante las graves violaciones a los derechos individuales y colectivos cometidos por el gobierno de Guatemala y las empresas extractivas. Ante el decidido posicionamiento de las comunidades, sus organizaciones y liderazgos como el de Hermelinda, las empresas transnacionales, con el beneplácito del gobierno, han criminalizado, judicializado, y vulnerabilizado a la población, especialmente las mujeres y niñas. En la Asociación Mujeres Aq’abal, siete de sus integrantes han tenido órdenes de captura y otras cinco tienen sus compañeros o maridos en prisión como presos políticos.

Ritual de ofrenda de flores en el lugar sagrado del salto de Santa Eulalia

En la cosmovisión maya, al igual que en otros pueblos indígenas mesoamericanos, el vinculo y la unión con la naturaleza es algo intrínseco al día a día de las personas, relación sin la cual no es posible entender su lucha sin fisuras contra las actividades de las empresas hidroeléctricas y mineras. A menudo acuden al salto de Santa Eulalia, donde ofrendan flores al agua sanadora

Río Q’amb’alam, contaminado, en Barillas (Guatemala).

Uno de los efectos negativos sobre el territorio que causa la actividad de las empresas extractivas mineras es la contaminación de los ríos. Las mineras obtienen la energía para su actividad a través de las hidroeléctricas, razón por la que los dos tipos de empresas van asociadas.

Ana Francisca Juan Pascual, noches y días haciendo turnos (Guatemala).

Ana Francisca fue muy activa para conseguir parar las actividades de la Hidroeléctrica Santa Cruz. Explica, orgullosa, que cuando entraron las máquinas, hicieron turnos no sólo de día sino también de noche, porque la empresa trabajaba de noche, y bloquearon los caminos con grandes piedras y árboles talados. Pero con la llegada de la policía y los militares, comenzó la persecución a los líderes y lideresas comunitarias, y muchas tuvieron que marcharse y esconderse.

Ana Francisca señala que las leyes guatemaltecas facilitan la concesión de la explotación de las cuencas hidrológicas, del suelo y el subsuelo sin tener en cuenta el impacto negativo en el territorio y en las personas que viven, como provoca la empresa transnacional gallega ECOENER Hidralia / Hidro Santa Cruz o la empresa italiana ENEL con el proyecto hídrico San Luís, en Santa Eulalia.

María Cristina Bernabé, lucha por unas comunidades libres de violencia institucional (Guatemala)

María Cristina se quiso situar delante de una excavadora abandonada por la Hidroeléctrica Santa Cruz después de tener que detener sus actividades en la zona en 2012, a raíz de la resistencia comunitaria. María Cristina explica que en 2013 lograron echar de Barillas (cabecera municipal) tanto a la policía, a los militares, como al juez de paz, ya que las instituciones a las que representaban estaban sólo defendiendo los derechos de la hidroeléctrica en lugar de los de la comunidad. Hoy en día, en Barillas aún no hay presencia de estas instituciones públicas y la seguridad es autogestionada comunitariamente.

Josefa Pascual, socia fundadora de Mujeres Aq’abal, defiende una visión interseccional sobre las violencias que golpean a las mujeres (Guatemala)

Josefa quiso situarse delante de un camión abandonado de la Hidroeléctrica de Barilllas. La entrada de este tipo de empresas en los territorios se produce gracias al incremento de la militarización en la zona, para proteger los intereses de las transnacionales. Este hecho supuso un gran aumento de violencia hacia las mujeres en Barillas, tanto por parte de los trabajadores de la extractiva, como por parte de los militares. Josefa apoya aquellas que se enfrentan a violencias físicas, psicológicas, sexuales, económicas y estructurales. Explica “a veces, no nos dejan ir a las capacitaciones … Pero las que tenemos maridos, ya no les pedimos permiso para venir. Esto es parte de la formación que damos y recibimos “.

Camión abandonado por el cierre de la hidroeléctrica ECOENER Santa Cruz (Guatemala)

Después de ocho años de resistencia indígena y conflicto, la empresa de capital gallego cerró actividades. El proyecto consistía en aprovechar el salto natural de agua en el río Canbalam, que es un espacio ceremonial indígena ancestral. Tras el cierre, ECOENER-Hidralia retiró las acusaciones contra treinta líderes y lidreresas comunitarias encarceladas por delitos que no cometieron.

Ramona Chocón, de la Red de Sanadoras, en Guatemala capital

Ramona tuvo que huir de su comunidad y esconderse. Los poderes fácticos contra los que ella lucha (la empresa hidroeléctrica, la alcaldía, ciertos medios de comunicación afines), crearon rumores falsos sobre ella, y la señalaron como colaboracionista por estar a favor de un proyecto de la empresa hidroeléctrica. Su propia comunidad le dio la espalda y tuvo que huir y esconderse en un refugio de la organización Red de Sanadoras, que protege a lideresas criminalizadas y mujeres que han sufrido violencia

Pascuala Vázquez, miembro del Consejo de Ancianos de la Cultura Indígena Lenca, coordinadora de COPINH y última guía espiritual del pueblo lenca (Honduras).

Pascuala, quiso ser fotografiada después de oficiar una ceremonia de agradecimiento por la cosecha, cerca  de la comunidad de Río Blanco. Esta comunidad consiguió recuperar sus tierras, apropiadas por la Hidroeléctrica Río Blanco, gracias a la  resistencia coordinada desde el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH). Pascuala es una mujer mayor y de gran determinación, clave en la resistencia lenca. Especialmente preocupada por el mantenimiento de la identidad de su pueblo, es escuchada y respetada por su compromiso con la lucha indígena, así como por su conocimiento  de las tradiciones ancestrales.

Ofrenda de flores en ritual maya

Cercado y casas de los capataces de la Hidroeléctrica de Río Blanco (Honduras).

Hidroeléctrica hoy en día sin actividad, tras las movilizaciones de las comunidades lenca, lideradas por Berta Cáceres, hija de la misma comunidad de Río Blanco Berta fue asesinada en 2016, así como Tomás García en el 2013, asesinado justo delante de la valla de entrada a la hidroeléctrica.

Tania Ideu, de la Organitzación Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH),  lucha por la integración de los derechos LGBTI en el contexto de resistencia del pueblo garífuna (Honduras)

Tania posó en la playa de la comunidad de Sambo Creek, donde se está organizando una resistencia contra la puesta en marcha de una hidroeléctrica en el río Cuyamel. Aparte de la disputa por el territorio, Tania es activa en la integración de los derechos del colectivo LGBTI en el marco de la lucha garífuna por su identidad y de su territorio. Estas personas sufren una discriminación añadida en una sociedad machista como la garífuna. Tania explica que “la batalla por los derechos LGBTI es una parte de la misma lucha por los DDHH”. Año tres año, los asesinatos a personas de este colectivo no se detienen, a raíz de la impunidad que tienen los asesinos y agresores. La influencia de una iglesia católica y protestante muy conservadora en el país, ahonda en la estigmatización de este colectivo.

Karen García, secuestrada por un grupo narcotraficante (Honduras)

El narcotráfico está muy presente en las costas de Honduras. Un grupo narcotraficante ocupó las tierras garífunas de Vallecito para construir una pista de aterrizaje de avionetas. La comunidad se enfrentó y logró recuperar las 1.200 Hectáreas de tierras después de intensa resistencia y de sufrir el secuestro de Karen y 10 personas más. Ella logró escapar. Y los narcotraficantes, viendo la movilización de las comunidades garífuna de toda la zona, desistieron y abandonaron la pista de aterrizaje. Fue toda una victoria y aprendieron que, organizados, pueden hacer frente a usurpaciones y abusos. Ahora, han construido un centro comunitario y algunas viviendas, y Vallecito es todo un referente para el pueblo garífuna que muestra que sí se puede hacer frente a la apropiación de sus tierras.

Gloria Castillo, de la comunidad de Nueva Armenia, hace frente a las transnacionales del monocultivo de palma africana (Honduras)

Gloria está delante de su casa, en Nueva Armenia. Aquí viven familias que han recuperado las tierras inicialmente arrebatadas por la Standard Fruit Company en 1924, y que más tarde vendió en un proceso anómalo a un comprador del que se desconoce la identidad, contando con el beneplácito de la Municipalidad. La Standard impuso el monocultivo de palma africana y se apropió de tierras. Durante muchos años de intensa lucha, las cabañas de los líderes y lideresas comunitarias han sido quemadas. Gloria y su familia ha vuelto a construir su vivienda y han plantado coco, el cultivo tradicional a partir del cual gira la economía y la nutrición garífuna. En su cultura, son las mujeres las encargadas de la agricultura, y ésta es una más de las razones por las que las mujeres son el blanco de las agresiones, amenazas y extorsiones de los sicarios.

Carolina Castillo, Presidenta y lideresa de la Comunidad de Nueva Armenia (Honduras)

Carolina ha sido encarcelada 4 veces y pesan sobre sus espaldas 14 causas judiciales, se ha confrontado contra hombres armados por no querer marchar de lo que es el territorio ancestral de su comunidad. Vive en su cabaña, sola. Sin ninguna protección. En 2015 entraron tres veces grupos armados (sicarios), presuntamente vinculados a la Municipalidad de Juliapa, y quemaron las cabañas y los cultivos. Pero Carolina y las otras familias de Nueva Armenia decidieron que no se movían. A ella le ha ofrecido mucho dinero para marchar, para renunciar a su lucha, pero ella dice “el dinero se acaba, pero la tierra queda, si marchamos ¿qué les pasaremos a las generaciones futuras?”

Cuerpo-territorio

Las ceremonias, las ofrendas a la tierra, los ríos, los bosques, son un elemento común en la cosmovisión de los pueblos indígenas mayas, lenca y garífunas. Las mujeres indígenas hablan del cuerpo-territorio como un todo integrado. Explican que “si hacen daño a mi territorio,  hacen daño a mi cuerpo. Si agreden mi cuerpo, están agrediendo el territorio. Es por ello que todas las luchas están conectadas“. Desde una visión decolonial, se interpreta que el sometimiento del cuerpo de las mujeres a aquellos que ostentan el poder está también atravesado por el hecho colonial, ya que es a través del control de su cuerpo y de sus territorios como se perpetúan las relaciones de poder coloniales.