El acoso sexual a las mujeres está en todas partes: en casa, al trabajo, en la calle… Los espacios de ocio nocturno, y en especial las fiestas populares, son espacios donde se producen muchos acosos. El consumo de drogas y alcohol es percibido por los acosadores como una excusa o atenuante, durante las fiestas a menudo tienen una percepción de que «aquí todo se vale», y frecuentemente queda invisibilizado. El sistema judicial ampara esta percepción machista. Y ayuda a reforzar la cultura patriarcal, que se perpetúa en la educación de nuestros hijos e hijas a partir de estas estructuras. Pero las mujeres no lo ven igual. Y algunos hombres tampoco. Salimos a la calle, nos movilizamos y nos apoyamos, para visibilizar y combatir un sistema que da privilegios a los hombres por el hecho de ser hombres.